Giro, expresión, sombras, la cámara se acerca hasta casi formar parte de ti, acompaña tus movimientos, acentúa el sufrimiento, el miedo, la incomprensión, otra vuelta, delicada, cuidando la pose, mimetizando el entorno en las líneas que surgen de tu cuerpo, angustia, belleza, ¡despiertas!.
Los primeros cuatro minutos de
Cisne Negro ya te dejan claro que vas a ver.

La película está ambientada en el mundo del Ballet, mi impresión es que está ambientada en el duro y a la vez hermoso mundo de la danza por su fuerza estética y por todas las posibilidades que ofrece la pasión desmedida, que al fin y al cabo es en lo que caen los bailarines. Igual que he escrito pasión, podría haber escrito obsesión. Es una línea muy débil la que los separan.
En cuanto a
Darren Aronofsky, el director, no diría que siente pasión por el Ballet, sino por el sufrimiento humano y los conflictos que nos genera, dentro de la dualidad, constántemente en lucha entre el bien y el mal, entre el cisne blanco y el cisne negro.
He leído que la semilla de esta película nació de la intención de hacer algo sobre
El Doble de Dostoievski y en la historia que narra el Ballet El Cisne Negro encontró el escenario idóneo, amén de que su hermana es bailarina y le atraía visitar estas disciplinas, convirtiéndose en su película más física (más o menos
Elpais.com dixit).

No quiero desvelar nada de la trama porque hay quién se pueda sorprender, no fue mi caso porque
lo novedoso no es uno de sus encantos. Hay quién dice que los personajes son estereotipados, las situaciones arquetípicas y el desenlace previsible -máxime si conoces el ballet que da nombre a la película-, pero nada de esto supone lastre alguno. La gran virtud de esta película es cómo se cuenta, -con perdón- algo así como:
el medio es el mensaje.
En este punto, todos son brillantes. Salí emocionado del cine. Darren Aronofski ha creado una gran película (
está contenido para lo que se le suele ir la pinza), Clint Mansell (
Black Swan en spotify) aporta su buen hacer en la banda sonora y el elenco de actores suple con creces las expectativas, pero si tuviera que destacar a un sólo elemento, que brilla con luz propia, que encarna maravillosamente la transformación de la pureza al infierno, que deja brotar el animal oscuro que todos -si, todos- llevamos en nuestro interior, por supuesto, es inevitable, la película está concebida para su lucimiento, sería:
Sin palabras.
Hay películas que merecen la pena verlas en salas de cine, esta es una de ellas.