jueves, 8 de diciembre de 2011

Mikel Erentxun

Los recuerdos, las ideas preconcebidas y hasta puede que los prejuicios pueden hacernos tener una idea equivocada, máxime cuando llevamos tiempo sin saber de esa idea, sin conocer qué camino ha seguido o cuál ha sido su evolución.

Siempre he tenido buen concepto de Mikel Erentxun, ya fuera en su etapa de Duncan Dhu, muy ligada a la historia musical de este país, y en mi caso al final de mi infancia, o ya fuera con su carrera en solitario. Pero sincéramente, no sabía qué me iba a encontrar este sábado pasado en el Teatro Buero Vallejo (Guadalajara).

Disfruté muchísimo con su concierto. Aunque el aforo no fuera completo y este teatro sea un poco frío si hablamos de la distancia entre el público y los artistas (cosas del foso). Disfruté porque se creo uno de esos momentos en el que todo sale bien, hasta la risa que le dio a Mikel y que hizo interrumpir su canción -por lo que he leído creo que era Mañana- resultó ser una anécdota divertida y que animó al público.

Disfruté porque me (re)encontré con canciones que me gusta(ba)n adaptadas a un formato de dos guitarras y bajo y el cambio fue bueno. Le sienta muy bien este formato. Para mi gusto este concierto es perfecto para aforos no muy grandes, salas pequeñas o medianas. Tiene cierto toque de intimidad.


Mención especial para la guitarra eléctrica(*) que me dejó boquiabierto con su sonido, sobre todo en la primera canción que interpretó -no recuerdo su nombre- o en Éramos dos hielos donde rozaba la psicodelia.

Disfruté porque me volví a encontrar con la sencillez en la canciones, sin tanto modernismo, ni rollo alternativo, ni..., sólo buenas canciones. Y aunque en momentos necesitamos complicarnos la vida, a saber por qué, se nos olvida que en algunas ocasiones no hace falta más.

A veces sólo son necesarias buenas canciones, una mesita con una lámpara y una botella de Pago de Capellanos.
Al final. Palabras sin nombre.


(*) Creo que era Ruben Caballero, no estoy seguro. Lo he buscado pero encontrar información en la red no siempre es tan fácil. Perdón por no recordar su nombre. La guitarra me dijeron que era una Fender Jazzmaster. Suena genial.

3 comentarios:

trasgu dijo...

Recuerdo un concierto de Mikel en Avila en la Plaza de Toros hace ya años. Eramos cuatro gatos pero que conciertazo se pegó el tío.

Palabras sin nombre son palabras mayores. ¡Qué canción!

Duczen dijo...

¡Que memoria tienes! digna de una gran cabeza (en algún punto de esta frase se esconde algo de ironía, algo así al estilo de lo de entre rosa y rosa su majestad es coja, o igual no, y me lo he inventado, ¡toma rellenado!)

trasgu dijo...

Lo de su majestad es coja se lo dices a Urdangarín, majete, jejeje.
¡Qué bueno lo que has puesto en el twitter sobre su "premio"!

Gracias por lo de gran cabeza, estoy pensando en alquilar extensos terrenos de la misma que tengo sin utilizar desde siempre. Primero habría que recalificarlos, eso sí.

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