Siempre he tenido buen concepto de Mikel Erentxun, ya fuera en su etapa de Duncan Dhu, muy ligada a la historia musical de este país, y en mi caso al final de mi infancia, o ya fuera con su carrera en solitario. Pero sincéramente, no sabía qué me iba a encontrar este sábado pasado en el Teatro Buero Vallejo (Guadalajara).
Disfruté porque me (re)encontré con canciones que me gusta(ba)n adaptadas a un formato de dos guitarras y bajo y el cambio fue bueno. Le sienta muy bien este formato. Para mi gusto este concierto es perfecto para aforos no muy grandes, salas pequeñas o medianas. Tiene cierto toque de intimidad.
Disfruté porque me volví a encontrar con la sencillez en la canciones, sin tanto modernismo, ni rollo alternativo, ni..., sólo buenas canciones. Y aunque en momentos necesitamos complicarnos la vida, a saber por qué, se nos olvida que en algunas ocasiones no hace falta más.
A veces sólo son necesarias buenas canciones, una mesita con una lámpara y una botella de Pago de Capellanos.
Al final. Palabras sin nombre.
(*) Creo que era Ruben Caballero, no estoy seguro. Lo he buscado pero encontrar información en la red no siempre es tan fácil. Perdón por no recordar su nombre. La guitarra me dijeron que era una Fender Jazzmaster. Suena genial.
3 comentarios:
Recuerdo un concierto de Mikel en Avila en la Plaza de Toros hace ya años. Eramos cuatro gatos pero que conciertazo se pegó el tío.
Palabras sin nombre son palabras mayores. ¡Qué canción!
¡Que memoria tienes! digna de una gran cabeza (en algún punto de esta frase se esconde algo de ironía, algo así al estilo de lo de entre rosa y rosa su majestad es coja, o igual no, y me lo he inventado, ¡toma rellenado!)
Lo de su majestad es coja se lo dices a Urdangarín, majete, jejeje.
¡Qué bueno lo que has puesto en el twitter sobre su "premio"!
Gracias por lo de gran cabeza, estoy pensando en alquilar extensos terrenos de la misma que tengo sin utilizar desde siempre. Primero habría que recalificarlos, eso sí.
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