sábado, 31 de diciembre de 2011
Felices Fiestas
Uno de los cubitos de hielo termina de deshacerse y se mezcla con el final del whisky rompiendo en un pequeño sonido imperceptible. Mientras Dean bromea con una de sus canciones, I let my heart in San Francisco, Franky observa desde su taburete junto a la barra. La habitación se llena de risas y aplausos. La noche no ha hecho más que comenzar. Imagino la situación, una verdadera noche con el Rat Pack. Sexo, música, alcohol, drogas. La locura hecha nostalgia. A mi lado, en el suelo, la pequeña juega con un juguete. Un camión de bomberos que le ha regalado su tía. Lo conduce de un lado a otro, desde donde llegan sus pequeños brazos hasta el mueble del salón. Un rayo de sol entra por la ventana y me da diréctamente en los ojos. Es molesto pero no lo evito, es uno de los últimos del año y es justo que decida su destino. Sammy acaba de hacer acto de presencia. El trío está completo. Bebo otro sorbo antes de ayudar en la cocina. Ella está preparando la cena y en unos minutos me pedirá -ordenará- ayuda. Tararéo la penúltima estrofa. El camión de bomberos ha chocado contra una de las patas del sofá. Nada que entorpezca su viaje. El ritmo crece y dos figuras se entrelazan bailando entre la luz de los focos, juntando sus mejillas, sus cuerpos. Vuelven los aplausos, el humo y el rechinar de copas. La sirena del camión. Su ingénua felicidad. El ruido la sartén, y el de la cafetera, y su olor. Café recién hecho. Por primera vez caigo en que hemos montado el arbol de Navidad en el salón y no en la entrada como en otros años. De un único color, rojo. No estoy seguro si es visible desde el exterior a través de la ventana. El sol se apaga en tonos ocres y naranjas. Voy a rellenar mi vaso en lo que dura el solo de batería. Adoro los buenos momentos. Ella se sienta junto a mi y se acurruca en el sofá. Felices fiestas.
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2 comentarios:
Felices fiestas, señor Duczen!
Iguálmente
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