lunes, 5 de diciembre de 2011

En obras

Entiendo que toda infraestructura necesita de su mantenimiento y reparación y que por necesidad conlleva un perjuicio hacia los usuarios, pero cuando esta infraestructura es una autopista, con peaje, con explotación privada, y el perjuicio son más de 15 km en obras, entonces dejo de entender por qué la tarifa sigue siendo la misma que si la vía estuviera en perfectas condiciones.

El viernes noche cogí el coche dirección Madrid y decidí ir por la AP6, pagando más de 8 euros, para evitar subir el puerto, dado que era de noche y el tiempo no es el mejor para viajar. Sin embargo me encontré en mitad de las obras, con dos carriles reducidos en anchura, con niebla y circulando entre dos camiones. 

La circulación entrañaba más peligro que si hubiera elegido la carretera nacional.

Como casi todo en la vida, al final lo reducimos al dinero: ¡Es una vergüenza! máxime si hablamos de conducción y todos sus peligros. Las autopistas son de los poco productos que consumimos y pagamos lo mismo esté en las condiciones que nos aseguran o en las que nos toque en suerte, o mala suerte. No es irónico, es macabro, anteponer la seguridad al dinero...
y acabar arriesgando más.


(*) Y esta entrada no sirve de nada, pero me quedado a gusto hombrecoñoya.
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