El viernes, en la azotea del Círculo de Bellas Artes de Madrid vimos a Mastretta y sus músicos dando un recital bajo el ciclo JazzCírculo. Huelga decir que el lugar es impresionante. Las vistas de Madrid centro, sobre todo por la noche, son dignas de ver. Un placer para los ojos.
También es cierto que el nivel de detalle de algunos momentos convirtió al letrero luminoso ("Jazzcirculo") en un inesperado solista. Se le oía vibrar a mala fe. Por lo demás, el concierto bien, muy agradable como ya he dado a enteder.
Mastretta es muy grande, un lujo para los oídos. Lleva ya muchos años siéndolo. Su música es bonita, muy bonita, y tiene un sabor "a antes", a naturalidad, a personas, a respeto por los detalles, por saborear la música bien hecha. Y la luna en cuarto creciente, como la música.
Citando su último trabajo y de lo mejor que se le puede decir: ¡Vivan los músicos!
... y ellos lo son.
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