lunes, 11 de julio de 2011

Julia Kent, La Casa Encendida

Me voy a saltar el orden cronológico de conciertos a los que voy, y no es algo habitual en el blog, y en vez de primero hacerme eco del viernes, voy a pasar a ayer domingo.

Me apetece hablar antes del concierto que nos ofreció Julia Kent en La Casa Encendida, perteneciente al ciclo denominado La Terraza Suena.


Esta serie de eventos tienen una duración de una hora y se realizan todos los domingos de los meses de Julio y Agosto en  La Casa Encendida, en su terraza. Son un lujo. No sólo por el precio (4 euros) sino también por el lugar en que se ubican, por la manera de hacerlos (suelen ser sentados, disfrutando de la música -de los últimos románticos-, hasta puedes subirte bebida si quieres) y por los climas que se crean. Muy recomendables, siempre y cuando uno elija bien al artista que quiere ver. La propuesta es variada.


Después de escuchar su disco Green and Grey (Spotify) temía la densidad que podría deparar, pero sin embargo el concierto me resultó ligero y nada cargante. Con momentos de auténtica belleza. Julia Kent, nos deleitó con su manera de tocar el Cello y la grabación de pistas. Me fascinan los músicos que tocan mientras graban sonidos y los alternan, mezclan, usan,... según discurre la canción. Dominando el sentido global de lo que quieren interpretar.

Esta mujer, ayer vestida de riguroso negro, transmite sensaciones y te deja tan pronto en un estado de relajación como en uno de cierta inquietud, que en mi cabeza se asociaba a misterios nórdicos tan de moda estos últimos años, íntimamente relacionado con el cine. Una banda sonora que a su vez puede desgarrar con notas secas y cortantes como conmover con el sonido de su arco acariciando las cuerdas o estremecer a cada punteo.

Entre las muchas ideas que se me cruzaron anoche por la cabeza, y de la cuales la mayoría se perdieron con el amanecer, estaban la intensidad, la atmósfera, el sentido abstracto de la belleza, la gravedad esclava de su peso o la inocencia de quien ha desatado un vendaval (al final de cada canción parecía pedir perdón).

Salí contento del recital.

Pd. Al margen de esta entrada, tengo curiosidad por saber cómo puede afectar a La Casa Encendida (y por extensión al resto de obras sociales) la transformación de Caja Madrid & Others en Bankia.

2 comentarios:

trasgu dijo...

Muy chula la reseña del concierto, y muy interesante la propuesta veraniega de la Casa Encendida, no la conocía.

Duczen dijo...

Merecen la pena. El año pasado vimos a Toro & Moi y a Nacho Umbert. Nos gusta La Casa Encendida
:D

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