De todas las cosas que me han llamado y/o me han hecho ver, en este viaje a Londres he confirmado lo que los demás ya sabían: me gusta el expresionismo abstracto. ¡Que cosas!. Y siendo sinceros disfruté bastante las horas que pasamos en la
Tate Modern, sobre todo en la tercera planta con nombres como Kandisky, Pollock, Cy Twombly, Rothko... y tantos otros. Las vistas desde la cafetería de la última planta y por la noche no tienen desperdicio.
Esta tarde he escuchado en un reportaje televisivo a Daniel Baremboin decir sobre la música que para acercarse a ella no hace falta tener más o menos conocimientos técnicos, sino sólo curiosidad. Esta afirmación se puede extender a toda manifestación cultural y ampliar un paso más. Hace falta algo de curiosidad y algo de sensibilidad. Quizás no sepa describir el por qué me gusta una obra, pero si reconozco aquello que produce en mi interior y las sensaciones que me produce.
En vez de buscar las obras de los artistas, voy a
escoger unas pocas poner fotos
pa'burrir (no muy buenas, que son de móvil), que para algo dejan hacerlas... y por supuesto
las pipas de la sala de turbinas.
2 comentarios:
entiendo perfectamente lo que quieres decir... no soy muy de arte abstracto, quizás porque no lo entiendo y [aprovechando la mención que haces] porque tampoco he sentido curiosidad... sin embargo hay algunas obras que te llegan, que te transmiten, que te hacen sentir... y, tal vez, no se trate más que de eso, de sentir y ser capaz de emocionarse con algo....
Por supuesto, nunca escribo pensando que un estilo está por encima de otro. A unos nos llegan más unas determinadas expresiones y otros otras.
Para mi poder sentir es un lujo...
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