He terminado este libro, Bilbao-NewYork-Bilbao, de Kirmen Uribe. Este escritor vasco, escribe en euskera, saltó a la actualidad en el resto de la península al ganar el Premio Nacional de Narrativa 2009 por este libro. En cuanto me enteré me despertó cierta curiosidad, pero no ha sido hasta estos días cuando me he decidido a leerlo, la traducción, que uno sólo habla un idioma y mal. Simplemente me ha apetecido, como si en ocasiones los libros nos eligieran, lector y momento.
Esta introducción tan simplona -y el resto de la entrada va a ser igual- viene a cuento de que creo que para escribir primero hay que tener algo que contar, sino las letras carecen de alma, y que Kirmen quería mostrar parte de la historia de su familia. No importa cómo lo vayas a contar ni siquiera qué vas a narrar o no, pero tienes que tener una historia dentro. Y mientras la descubres, si tienes habilidad para ello, el libro irá tomando forma, viajará contigo de la mano. Como Bilbao-NewYork-Bilbao.
Volviendo al libro, se lee muy bien. No son muchas páginas, 191 en la edición que he leído. La prosa resulta cercana y comprensible para cualquier persona, no importa de donde seas, universal que dirían muchos. Esta sensación se acrecienta con el cariño que transmiten sus palabras, no en vano habla de su gente, tanto en momentos buenos como en los más oscuros (sin profundizar en ellos).Con mi limitado bagaje como lector y salvando las distancias, me ha recordado a Soldados de Salamina en el sentido de que en ambos libros persiguen el pasado para vislumbrar el presente, descubrir sus raíces. El libro de Kirmen me ha gustado más. No sé, quizás sea por el entorno que le rodea, la familia.
Por último, que no soy crítico literario (ni de nada -y tengo un ataque de falsa modestia y humildad-), en el trasfondo se puede entrever parte de la historia de este último siglo en el País Vasco y, por supuesto, acercarse un poquito a la vida de los marineros en alta mar. Porque la historia se cuenta entre gentes de mar, escritores actuales de distintas culturas, un famoso arquitecto Bilbaino (Ricardo Bastida) y un también famoso pintor Bilbaino (Aurelio Arteta), ambos del siglo pasado, de principios, y ambos amigos, y por su puesto, el mar, del norte, de la costa vasca y el que descansa bajo el vuelo Bilbao - New York.
... ¡Ah!, y el barco de su abuelo Liborio: el Dos Amigos.
Recomendado, sin duda.
2 comentarios:
Suena bien. Apuntado queda.
Igual te gusta, de esos libros que lees, no son obras maestras, pero te dejan buen sabor de boca.
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