Pregunta difícil.
Todos conocemos a este personaje. Literatura, cine, televisión, el imaginario popular se ha encargado en encumbrarle en uno de los mejores detectives habidos y por haber. Su nombre es sinónimo de sabiduría, perspicacia, infalibilidad,... pero, reálmente conocemos a
Sherlock Holmes.
¿Quién es para mi?.
Primero es una de las más clamorosas víctimas del tiempo, de mi tiempo. Me explico mejor. Para mayor tristeza y vergüenza mía, no he leído una sola letra sobra él.

No he leído a su padre literario,
Sir Arthur Conan Doyle. Acabo de darme cuenta de ello. ¿Cómo es posible?. He disfrutado de algunas obras claramente basadas en su legado. Influenciadas por él. He oído a amigos, a extraños, a propios, hablar sobre él. Siempre halagos. Pero a la hora de la verdad,
no lo he leído. Aún así, muestra de la grandeza de una obra, todos sabemos quien es.
Hoy es
el día del libro y, debido a este gran "
debe" en mi lista de libros pendientes, me veo obligado a no hablar de ellos. Me siento traidor porque sin embargo sí lo he disfrutado en el cine. Tanto películas en blanco y negro, con su encanto adquirido con el paso del tiempo, como -por ejemplo-
El secreto de la Pirámide. Película que nos narra la vida de un adolescente Sherlock y que en mi caso acompañó parte de mi infancia. ¡Como me gustaba esa película!. Y ¿cómo no?, recuerdo los dibujos...
sherlock holmes es el único y genial.... sherlock holmes como él no hay otro igual... y su inevitable
jajejijoju. Podría confesar que no hace muchos años los he vuelto a ver, pero no lo haré...
¿Quién es Sherlock Holmes?. De nuevo la pregunta. Muchas palabras e imágenes acuden a mi mente como respuesta: misterio, tabaco de pipa, Elemental querido Watson, baskerville, violín, Irene Adler, escarlata, Moriarty, lupa, té, Lestrade, Scotland Yard, la señorita Hudson, respeto, sagacidad, inglés, Baker street, brillante, 221B, Holmes.
Anoche leí que
bitacoras.com sorteaba 6 libros -copio y pego- ...
Sherlock Holmes y los Irregulares de Baker Street. La Caída de los Increíbles Zalinda", una novela de Michael Citrin y Tracy Mack que relata las aventuras de un grupo de doce niños que viven en la calle y colaboran con Sherlock Holmes, ayudándole a resolver sus casos.
... entre los usuarios registrados y con bitácora asociada también a su red social -¿es una red social, no?- tan sólo con contestar a la pregunta ¿Quién es para mi Sherlock Holmes?, -ni que fuera tan fácil- y publicar la entrada entre el 22 de abril y el 22 de mayo enlazando a
Los Irregulares (el nuevo libro) y
al canal del bitacoras correspondiente.
Pero la verdad es que
-mi suicido del concurso is coming- no me interesa leer este nuevo libro cuando aún no he leído sus aventuras originales.

No espero nada de él porque sencillamente no he disfrutado aún del Sr. Doyle y uno cree que antes de aventurarse en nuevas entregas por nuevos escritores, independientemente de que sean buenos o malos, primero es preferible empezar por el origen. Sin contar que no suelo creer mucho en las continuaciones o "
basados en" por otros escritores, por supuesto dicho todo sin conocer el resultado... aunque quién sabe, tampoco es una máxima inmutable, y además
a quién le amarga un dulce.
La cuestión es que tenía pensado
escribir un minirelato de misterio al estilo Sherlock, pero como no he leído sus historias, tengo un gran problema de falta de inspiración al respecto... ains... aunque, total... yo no soy escritor y no tengo pretensiones... a la tarea pues... tal cual salga... as usual... de un tirón.
Sherlock pasea de un lado a otro de la habitación superior del 221B de Baker Street. Está intranquilo. El tiempo se está agotando. Un reto de sagacidad. Habían puesto a prueba sus condiciones y no era un hombre que se amedrentara ante los desafío por muy pequeños o grandes que fueran. El rictus serio, concentrado, analizando todos y cada uno de los detalles. El fuego encendido de la chimenea era la única iluminación de la sala. Holmes así lo había querido. Debía ser un detalle importante. Nosotros le observábamos sentados en los dos butacones dispuestos en torno al fuego. El reloj de la pared seguía avanzando. Quedaban un par de minutos. A Sherlock este detalle parecía no importarle, ajeno a la presión. Seguía caminando. De la ventana a la mesita en la que descansaban su pipa y su sombrero de cazador; de ahí a la puerta de entrada junto a la pared en la que se apoyaba su viejo violín, el único vício que le servía de relajación y consuelo; de nuevo al calor del fuego sin cruzar por el espacio entre los dos butacones y por último a la ventana para comenzar otra vez más. Consulté el tiempo. ¡Un minuto!. Quedaba menos de un minuto. El otro hombre llamado Mycroft, quien había planteado el reto, no dejaba de prestar atención a todos los movimientos de Holmes. No nos habían presentado. Apareció en la habitación en la que Holmes y yo charlábamos plácidamente y sencillamente planteó su juego. Sherlock aceptó sin dudarlo. Mycroft mostraba la misma seguridad que mi amigo. Me aventuré a avisar a Sherlock. “El tiempo...”,pero Holmes hizo un gesto con su mano y silenció mi frase. No la terminé. ¿Qué estaría pasando por su cabeza?. No iba a lograrlo. Era la primera vez que dudaba de sus habilidades. Me sentí extraño, pero Sherlock, perspicaz como siempre, me guiñó un ojo. ¿Había dado con la solución?. Reanudó su caminar, en esta ocasión los pasos eran ostentósamente más amplios, hasta que se situó en mitad de la sala. Sonrió y miró a Mycroft. “47, querido hermano, la respuesta es 47”. Mycroft asintió con la cabeza. ¿Querido hermano?. El hombre era el hermano mayor de Holmes. Según sus mismas palabras superior a él en observación y deducción. No podía creerlo. Dos Holmes en la habitación y ambos expertos criminólogos. Mycroft se levantó y ambos se fundieron en un fraternal abrazo. Yo permanecí sentado en el butacón. No comprendía cómo había hayado la solución. ¿47?. ¿Cómo lo había averiguado?. ¿Había contado los pasos?. ¿Los elementos de la habitación?. ¿El tiempo restante?. No veía la relación. Sherlock me miró. Volvió a sonreírme. “No busques respuestas. Elemental, querido Watson. Son cosas de hermanos”.