¿Cómo hemos llegado a este momento?.
Aún cruzan el silencio algunos disparos aislados, sin pauta ni intervalo fijo, tanto nuestros como de ellos, puedes llamarnos como quieras, tú eliges el bando, buenos y malos, ejercito de paz e insurgencia, invasores y resistencia, ángeles y demonios. ¡tú eliges!. La violencia es la moneda de cambio. Las marcas en la pared de los disparos de bala atestiguan que estamos en un conflicto armado, una sinrazón que todos se afanan en ocultar. Uno de los coches abandonados junto a la vieja tahona está en llamas y según arde así se consume el país.
Un soldado corre agazapado protegido por los edificios que aún se mantienen en pie y la casi derruida tapia que separaba el parking de la antigua zona peatonal, entre el parque y la zona de juegos infantiles, ahora desolados. El casco no le deja ver demasiado, pero es consciente de que sin él sus probabilidades de morir aumentan drásticamente. Su respiración es entrecortada y el sudor le resbala por la frente.
Tienen órdenes de asegurar la zona. Hace una señal con su mano izquierda, dos dedos arriba y giro en el sentido de las agujas del reloj. Sus compañeros avanzan unos metros y toman nuevas posiciones. Otro disparo aislado. La misión está siendo un éxito y los soldados lo saben, todos son veteranos, aunque en esta zona o te gradúas el primer día o simplemente mueres.
El primer soldado inspecciona una vez más la calle. En mitad de la carretera a unos poco metros del coche ardiendo se encuentra una pequeña niña. Su llanto le golpea los oídos con tal virulencia que aparta la mirada instintivamente. No puede creer lo que está viendo. ¿Qué hace ahí?, la van a matar.
El mando les ha insistido sobre las tácticas de las guerrillas y de como son capaces de hacer cualquier cosas con tal de conseguir su objetivo, eliminar soldados, pero esta niña no parece un señuelo y él no aguanta más. Está perdiendo la poca humanidad que aún le queda. La guerra no crea monstruos, destruye seres. Sin pensarlo dos veces abandona su protección y corre hasta la niña.
El resto del pelotón le increpa que vuelva mientras grita e intenta cubrirle del fuego enemigo. El soldado llega hasta la pequeña, se agacha sin dejar de mirar en todas direcciones y ninguna, buscando la bala que castigue su locura, y la recoge aupándola hasta sus brazos. La niña le abraza y deja de llorar. Un poco de aire fresco entra en su corazón, ha merecido la pena.
Deshace su camino, corriendo hasta la zona más segura junto a sus compañeros. Pero antes de lograrlo el cuello se le abre. No ha oído el disparo, pero no es necesario, el dolor repentino que ha notado en su piel es más que prueba suficiente. La bala le secciona una vena dejando la sangre manar a borbotones.
El tiempo se condensa en un segundo, herida, sangre, desplomarse. Cae al suelo soltando a la niña. Su cuerpo yace tendido en el suelo, tiembla y sufre convulsiones, la mano derecha alzada sin dejar de moverse y la izquierda sobre la herida intentando evitar lo inevitable. Escupe sangre por la boca. Ya no escucha los disparos de sus compañeros intentando localizar al francotirador ni sus voces de aliento.
La niña se acerca a él. Tiene el rostro manchado de sangre y tierra, pero no está herida. Va a llorar de nuevo. El solado ve como le mira e intenta decirle que huya, que corra y salve su vida, pero no puede hablar. Sus últimos segundos de vida los morirá en silencio, la única vez que no debía callarse.
¿Cómo hemos llegado a este momento?.
Ni lo sé ni me importa. Hace mucho tiempo que dejé de pensar o sentir. Mi única verdad es que estoy apoyado contra la pared junto a la ventana del cuarto piso mientras introduzco una nueva bala en mi fusil de largo alcance y me dispongo a ajustar la precisión de su mirilla...
4 comentarios:
ostia... no encuentro la palabra...
¿desgarrador? no, no exactamente
no sé, pero tengo la piel de gallina. De verdad
Es porque tienes buena imaginación... o piel de gallina 24 horas.
:D
esto me suena... pero sigue gustándome
Ya me has dejado pillado ¿a qué te suena?, que lo mismo es algo que he visto en algún momento y está por ahí campando libre en mi cabeza, vandalismo seguro.
(Para que te guste no te tiene que sonar, curioso)
:D
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