Capítulo 14: Frontera
... No busques el rostro de la muerte,
cada vez que la mires cambiará de máscara.
Libro de Oc
(página 52, versículo 25)
No quiero, ni debo, ni puedo. No. Mis manos ya son inútiles. Contraigo el estómago. Mis vísceras empujan. Estalla mi pecho. Vomito. Me atraganto. Angustia embotellada en recipientes mínimos. Reacciono. El agua sale de mi cuerpo. Toso. Escupo. Estoy desorientado. Exhalo. Busco aire. Abro los ojos.
¿Era un sueño, una pesadilla?. El dolor me indica lo contrario. Me devuelve a la realidad. Mi visión es borrosa. Sólo distingo la tierra húmeda de la orilla. Mi cara se hunde en ella tras golpear el suelo. Pierdo el conocimiento. ¿Cuántas veces puedo morir?.
Desaparezco de la vida. No hay sueño. No hay sensaciones. No hay deseos. No hay nada. No existo. El destino ha borrado mi nombre de sus archivos. Soy un ser desclasificado por un corto espacio de tiempo. Tiempo que caduca.
No sé dónde estoy ni sí estoy siquiera. Mis ojos se mueven dentro de mis párpados. Rozan los paneles carnosos que delimitan mi oscuridad. No tengo apenas fuerzas ni para abrirlos.
Tengo medio cuerpo en el agua. Desnudo. Siento frío. Siempre imagine la muerte más etérea, no tan física. Empiezo a recuperar algo de calor. Noto una caricia áspera y caliente en mi mejilla. Vuelvo a la cordura, a la vida. Mi intuición no es buena. ¿Una última oportunidad para despedirme de nuevo?. La vuelvo a sentir, la caricia. Calor húmedo en mi cara. Por segunda vez,
abro los ojos.
2 comentarios:
noooooooooooooooooo....se acaba en lo mejor!, mas!... jo.
p.d.: por cierto, el tema que has elegido me ha gustado mucho.
Me estoy volviendo un tramposo de mierda con esta historia... como no tengo nada hecho.
Publicar un comentario en la entrada