...aunque tal vez no fuera así.
Carretera Tarso a Damasco. Cámara oculta. Unos años después del año cero, es decir, un tiempo d.c..
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
- ...
-¡Chsst, contesta, te hablo a ti!.
-¿A mi?.
-Sí, a ti. ¿Ves algún Saulo más por aquí?.
-¿Saulo?, ¿Quién es Saulo?.
-¡Coño!, perdona, me he equivocado de hora.
-No pasa nada.
-Lo siento, de verdad, vaya imagen más mala para un Dios. La culpa es de los apóstoles y sus hechos que no prestan atención a los detalles. No matizan. No tienen rigor histórico y mira que se lo he dicho cientos, que digo, miles de veces.
-Sí, sí, la culpa es de ellos.
-¡Oye!, que soy omnisciente y lo sé todo.
-No me digas.
-Ahora me saldrás con lo de mataperros. Un pequeño error no es motivo de desconfianza.
-Filosóficamente hablando, sí.
-¡No me jodas!. Soy tu Dios.
-Yo soy romano, lo siento, todavía no ha nacido Constantino. A mi como sí eres portero de discoteca.
-¡Fuera!.
-Vale, vale, que poquita educación gastamos por la mañana.
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-¿Saulo de Tarso?.
-Si, ¿por?.
-Es vecino mío. Un buen chico. Tiene unos ideales un poco estrictos, pero es buen vecino.
-Estrictos siendo correctos, por no decir mintiendo, pero ¿no eres tú?.
-No, yo soy Josué, el panadero.
-¡Mierda!.
-Mierda... ¿no te gusta el pan?.
-No, no, perdona, no es por ti... llevo un mal día.
-¡Yo te conozco!. Tú eres Dios.
-Sí.
-¡Joder!, digo, perdón. Que ilusión, mi mujer no me va a creer. Te rezamos todos los días, eres grande.
-No, que va, soy normal, como todo el mundo... pero, ejem, sigue, sigue... que más sabes de mi.
-Además modesto. Guapo, más que guapo.
-Me vas a sacar los colores.
-Je y así parecerás el demonio.
-Jajaja. Que guay, mis fan tienen sentido del humor. Que gran prole voy a tener. Trae esa hoja que te firmo un autógrafo.
-Gracias, gracias, gracias.
-No hay de que y además te voy a regalar unas entradas para El Cielo.
-¡Guau!, el sitio más cool del momento. Te amo.
-Y yo a ti.
-¿Sin mariconadas, no?.
-Sin mariconadas.
-Se lo voy a contar a mi mujer ahora mismo... menos lo del amor.
-Corre, Josue, corre.
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-...
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-....
-¡Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?!
-...
-¡Saulo, hostias, no corras!.
-No te oigo, no te oigo, no te oigo, mi psiquiatra dice que no existís.
-Joder, un loco.
-Loco no, mentalmente divergente.
-¿Ahora no corres?.
-Me has ofendido.
-Pero si no me oyes.
-Ya lo sé, pero una cosa no quita la otra.
-¡Que día!.
-¿Cuál?.
-Es una frase hecha.
-¿Hecha por quién?, ¿los celotes?.
-¡Ay!.
-Tiene pupa, tiene pupa.
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-¡Ahhhh!.
-Jeje, como corre el condenao. ¡Espera!.
-¿Qué?.
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-¡Ahhhh!.
-Jajajaja.
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-Sí, un momento por favor, me llaman por la otra línea.
-¿Qué?.
-Es sólo un segundo... sí... no, de ninguna manera... te dije tres... no, tres son tres y cinco son cinco...
-Por el culo...
-¡Disculpa!, es una conversación privada.
-Perdona, perdona, ya no hay sentido del humor.
-... nadie, uno que dice ser Dios y no sé qué de te la hinco... ¡que no, que he dicho que cinco no!... tres.... si... nos vemos.
-¿Ya puedo?.
-Sí, pero si me permites un consejo, como Dios eres un poco lamentable. No se puede ir de víctima por la vida.
-¿Tú que sabes?.
-Tengo 15 años y soy premio al empresario más prometedor de Damasco, sin contar que he vapuleado todos los registros habidos y por haber.
-¡Ya!. Insolente.
-¿Insolente?, esta es mi tarjeta, tendrás noticias de mi abogada.
-A-bo-ga-da buuuuhhhhh.
-A-pos....
-¿Tol?.
-No. Tatar.
-¿Tatar?.
-Apostatar.
-Eso no tiene gracia.
-Tú te lo has buscado.
-¡Mierda!
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-¡Ahhhh!
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-No te persigo.
-Estoy cansado, ¿eres Saulo?.
-No
-A cascarla.
-Te pasas mucho, Dios.
-Largo o te mando una plaga.
-Algún día...
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-...
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-...
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-...
-¡Eh, tú!.
-...
-¡Ups!, sí es un póster de la parada de autobús. Necesito un descanso. Menos mal que nadie mira.
-Yo te he visto.
-¡Ains!.
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-¡Ahhhh!
-Corre, corre.
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-No te persigo.
-¿Pero eres Saulo?.
-Sí.
-Bien. Pues ahora ya no quiero.
-No entiendo nada, pero vale. Tú mandas.
-No hay formalidad. Llevo todo el día esperándote. Haber venido a tu hora.
-Yo he venido a mi hora.
-¿Me estás cuestionando PABLO?.
-No, señor, para nada.
-He dicho que no y es que no. Adiós.
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-¡Ahhh!.
-Lo siento, pero estoy de bajón.
-¡Cabrooooooon!.
- ¿Cabrón?. Ración doble. Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?. Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-¡Ahhh! y ¡ahhh!.
-¿Disculpe?.
-Sí.
-Está usted sentado en doble fila fuera del arcén y con el caballo mal aparcado.
-¿Perdone?, ¿usted es?.
-Policía local de Damasco.
-No me jodas.
-Identificación, por favor.
-Saulo de Tarso.
-¿Sabe usted que este área está restringida para cristianos, santos y milagros?.
-No, no lo sabía.
-Tampoco sabrá, supongo, que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento.
-Ni que los hadrones serán la causa del fin del mundo y no pasa nada.
-No se haga usted el gracioso que no está en disposición de hacerlo... y lo del LHC es un rumor para asustar al pueblo y manipularlo.
-Siiii, señor agente.
-Sin sorna. Tengo que multarle.
-No me jodas.
-... y creo que el caballo tiene un intermitente... jodido.
-No. No...
-El total son 19764 sestercios.
-¡Coñum, si cobro 2133 al año!. Pero... si yo soy... soy... cristiano, santo, de caravanchel y con milagro.
-Demuéstrelo.
-Si... esto... yo iba a fustigar cristianos, sí soy así, me pone, cuando Dios me ha hablado.
-¿Te ha hablado Dios?. Si lo demuestras te quito la multa.
-Sí, de verdad, señor agente, ha sido algo así. Espere un momento que mi móvil tiene acceso a internet y tarifa plana... wikipedia... San Pablo... aquí está, lea:
[...] Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió [...]
-Que chulo, el móvil, que el texto es un aburrimiento y no hay quien se lo crea. ¿Qué tal resulta?, estoy pensando en comprarme ese modelo.
-Muy bueno, estoy muy contento con él.
-¿Puedo?.
-Faltaba más.
-Es muy manejable. Tome, gracias. Respecto a la multa, ¿cómo ha dicho que se llama?, ¿Saulo o Pablo?.
-Sau... Pablo, llámeme Pablo, San Pablo.
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-¡Ya, no tiene gracia, cansino!.
-¡Jo!.
-Venga, ok, no pongas esa cara...
-Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?.
-¡Ahhh!.
(Perdones mil, me ha quedado muy aburrido, pero hoy no tengo ni puta gracia...)





1 comentarios:
No lo diría así pero seguro que lo pensó
Publicar un comentario en la entrada