sábado 26 de julio de 2008

Sin aire

Me asfixio. No me falta el aire, pero está caliente, denso, pegajoso, usado. Entra en mi. Lo noto en mi estómago. Apenas puedo localizarlo porque el sopor que separa mis ojos domina mi cerebro. Un dolor agudo en su parte posterior que me invita desaparecer. Quiero que cese o que se adueñe de todo mi cuerpo, pero sigue ahí, en mi estómago. Me concentro, tengo que serenarme. Restriego mis manos sobre mi cara, sobre toda mi cabeza. Sólo consigo esparcir el sudor. ¡Maldito cuerpo!. El espesor sigue en mi. Mis ojos me mienten. Veo dos realidades, una al fondo, difuminada; y otra en primer plano que se confunde con mis deseos. ¡Este puto aire que no se mueve!. No quiero beber, no debo permitirme el lujo de perder la poca claridad que mantengo; pero mis labios se secan, son un desierto de sal que no recuerda que un día, no muy lejano, fue llamado vergel. Mastico mi agonía. ¿Qué más puedo hacer?. Seguir otros caminos, absorber la atmósfera a través de mis papilas gustativas. Otra vía, eso es, necesito ventilarme. Abro mi boca como si gritase al tiempo. No funciona. Me duele la cabeza, confundo las tevñsd. ¡Error!. Mis dedos están desubicados, han ganado una posición en mi espacio dejándome atrás. Me tomo mi tiempo y despacio vuelvo a apretar lentamente cada tecla, concentrándome en cada una. ¿Qué decía?, ah, sí. Confundo las teclas. ¡Abrirme los pulmones ya!. Nada puede ser tan cruel. Me asfixio, me asfixio, ¡ME AFIXIO!, me asfixio. No voy a llorar. Adiós a la belleza. Si tiene que ser así, así será. Estoy agotado, no tengo ilusión. Que la indiferencia se coma mis entreñas, no me importa; pero este aire viciado me está matando. ¡Me jode!. No puedo respirar, no puedo, no.
View blog reactions