domingo 4 de mayo de 2008

El experimento

El experimento, pero ¿cuál?.

En 1971, el investigador del conocimiento humano Philip Zimbardo junto a un equipo de la universidad de Stanford seleccionó a un conjunto de personas para recrear una prisión. Asignó a unos el rol de prisioneros y a otros el de carceleros. El experimento fue suspendido al llegar el comportamiento de los participantes a extremos considerables de crueldad, sadismo, humillación...

A este estudio se le conoce como

El comportamiento humano depende del entorno, en gran medida depende de las circunstancias que nos rodean. Las personas seleccionadas para el estudio anterior no presentaban los signos de violencia en la que luego cayeron.

Yo creo que las situaciones extremas hacen que aflore tu verdadera naturaleza. La maldad que reside dentro de muchos puede no surgir y estar encerrada bajo situaciones sociales favorables o al revés, la bondad estar escondida bajo un contexto de maldad latente. Obviamente, para mi, el ser humano no se mueve por extremos, si destacan sus acciones en ellos, pero por regla general unas veces caminamos en un lado y otras en otro. Pocas son las personalidades que mantienen su forma de ser ante el empuje de la sociedad y su opinión masiva.

No tengo conocimientos psicológicos o antropológicos para poder expresar las ideas por su nombre científico, pero si la suficiente curiosidad como para plantearme las dudas que nuestros actos conllevan, que no encontrar las respuestas. Hasta que alguna alma con conocimiento y facilidad para trasmitirlo me corrija, aclare o matice lo que digo, para mi el ser humano no es ni bueno ni malo por naturaleza; sin embargo tiene una, a veces buena, a veces mala, a veces no sabe no contesta.

El experimento de la cárcel de Stanford inspiró la novela Black Box de Mario Giordano -no la he leído- que a su vez fue tomada para realizar la película Das Experiment (El Experimento). Este film, además de ser un ejercicio cinematográfico bastante interesante, recrea a la perfección el estudio realizado por Zimbardo. Es una buena película, pero también dura.



Junto a este experimento reseñado (levemente y desde el desconocimiento de estos temas) también cabe destacar el Experimento de Milgram en el que personas eran capaces de ejecutar órdenes violentas contra otros terceros tan sólo por seguir la escala jerárquica de mando. Lo dicho, pocas mentes pueden seguir fieles a ellas mismas.

Acabo de ver Redes -¡Recomiendo este programa, siempre!- y en él hacen una breve mención al experimento de Stanford, me he acordado de la película y de ahí este post.

El programa, de esta semana (el segundo de esta temporada), habla sobre violencia y la vida urbana. Es muy interesante y sólo son 30 minutos. Particularmente me ha llamado mucho la atención estas dos ideas:
1. La violencia no nace de la pobreza, prolifera con -por ejemplo- las drogas.
2. El hiphop, esta nueva expresión cultural urbana y joven, -no en España- redibuja (recrea) el machismo, humilla y excluye a la mujer.

Por hoy ya está bien,
dejaremos los análisis y las críticas para los expertos.
View blog reactions